La semana que pasó el Poder Judicial mexicano en voz de un juzgado de la capital del país, sentenció hasta 46 años a un grupo de personas involucradas directamente con el linchamiento de dos policías federales y las graves lesiones ocasionadas a un tercero, sobreviviente de ese atroz y televisado acto en la delegación Tláhuac del DF.
Fue un acto implacable de aplicación de las leyes en donde al parecer si se cumplió la vieja y gastada promesa oficialista de “aplicar todo el peso de la ley”, contra los responsables –según la justicia mexicana- de ese indignante caso.
Por desgracia no es muy común que se logre identificar a participantes en linchamientos y mucho menos que sean llevados ante la justicia.
Desde el emblemático caso de los estudiantes poblanos en Canoa, el linchamiento de un presunto violador en el sur de Veracruz hace unos años, videofilmado en todo su salvajismo y dado a conocer en su momento por los medios, hasta las varias intentonas que se han presentado a lo largo y ancho de todo el país, el mencionado de Tláhuac es el único que yo recuerde que se detuvo y se sentenció con firmeza los linchadores.
Y es que si bien de dientes para afuera se habla y se reconoce lo bárbaro de un acto de esta naturaleza, y lo negativo para un estado de derecho que eso representa, en general los linchamientos y algunos actos como la retención de funcionarios públicos, la agresión contra policías por parte de pobladores en masa y algunos otros actos más de este calibre, suelen verse como una especie de “justicia popular”, con un dejo de justificación en algunos medios y en voz de periodistas, como actos lógicos ante la “ineficacia” institucional para combatir el delito.
Esos “hechos justicieros” son catarsis de venganzas no en contra de quien la hizo, sino en contra de quien a los ojos de las turbas, represente la quintaesencia de ese mal. En los linchamientos no recibe su merecido el rufián atacado que ya delinquió, sino que se usa como ejemplo para que los que quieran hacer lo mismo, lo piensen dos veces.
Son en el fondo actos de “justicia anticipada”. Las colectividades iracundas se ceban contra uno que según ellos represente todo el mal, habido y por haber.
Se ven como actos del “pueblo” descontento, se idealiza la “Fuenteovejuna” y se traslada al terreno de lo mítico, como si un grupo de gentes enardecidas y violentas, puedan convertir ese estado de ánimo en actos de “justicia verdadera”.
Sin embargo son actos bárbaros, irracionales, por si mismos transgresores del Estado de Derecho y que niegan de raíz la posibilidad de que una colectividad pueda llamarse civilizada.
Nada menos el pasado fin de semana, una familia que fue de visita a la zona de Río Frío, en los límites de los estados de Puebla y México, sufrió el embate injustificado de la irracionalidad que simbolizan estos actos de “justicia popular” (hechos que están asentados en una nota de Síntesis, miércoles 13 de mayo 2009, sección Policía, página 2).
Los medios de comunicación en conjunto y con una rabia parecida a la expresada por esas infames turbas, también pueden caer en esos actos irracionales que no se reflejan en violencia directa contra alguien, pero si en violencia verbal y en “actos justicieros” igualmente irracionales.
Es el caso de la campaña de denuestos y desprestigio contra el expresidente Carlos Salinas de Gortari.
Sin duda CSG no es un ejemplo de honestidad, ni de limpieza electoral, como tampoco de transparencia y democracia.
Pero tampoco se le puede poner ya la medalla del peor presidente de México. Los hubo mucho peores y más dados al latrocinio.
No se puede dudar que en su administración a pesar de haber sido antecedente de una de las crisis más severas en el país, se dieron pasos importantes hacia una economía más moderna.
Hubo represión sin duda, pero hubo gobernantes mucho más autoritarios, más dados a la represión.
En fin, podemos discutir la gestión salinista, encontrarle puntos positivos y negativos, pero convertir otra vez a CSG como el causante de todas las desgracias nacionales (no faltará el columnista que halle elementos que encuentren las huellas digitales de Salinas en la propagación del la influenza tipo A en México) y someterlo a la “justicia popular” mediática, es un acto tan irracional como los arriba mencionados.
Colocarlo como el villano favorito –antagonista, dirían en las telenovelas- y ponerlo como el “cerebro” de la conspiración “contra México”, es el antecedente para colocar en este guión chafa a un bueno –protagonista- que --“para defender a México”-- sufre los embates de la maldad identificada en CSG.
Seamos serios y utilicemos más la cabeza, antes que el hígado, no hay que caer en linchamientos mediáticos, que no son ni de lejos actos de verdad justicieros.
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Salinas de Gortari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Salinas de Gortari. Mostrar todas las entradas
sábado, 16 de mayo de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
“Pamba” mediática a Téllez
José Luis Benítez Armas
Una vez más el ámbito entre lo privado y lo público se confunden, se trastocan y nos llevan a otro escándalo informativo que más que hacernos avanzar hacia una sociedad más transparente e informada, nos está convirtiendo en una sociedad más bien morbosa e ignorante. Como señalé la semana pasada, el síndrome “Ventaneando”, está influyendo en la cobertura periodística de la política.
Ahora toca el turno al secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, Luis Téllez Kuézler, quien dijo en una conversación de sobremesa, que “Carlos Salinas se robó la mitad de la cuenta secreta”. La conversación fue grabada “accidentalmente” en celular por una dama, quien tuvo una relación afectiva –y por lo que se intuye, bastante agitada- con el exfuncionario salinista.
Los elementos están ni mandados hacer para la estridencia mediática:
-Un funcionario público de primer nivel de un sector –las comunicaciones- que hoy vive tiempos complejos y llenos de controversias -¡casualmente!- con los propios medios.
-Una truculenta historia de desamor con el inigualable ingrediente del triángulo sentimental.
-Y un tercero en discordia, un antagónico no de esta historia de amor, pasión y poder, sino un villano favorito en toda la extensión de la palabra y en toda la extensión de la historia reciente de México: Carlos Salinas de Gortari.
¡Qué más se puede pedir!
La historia es más patética que política. Basta analizar las circunstancias, revisar los hechos en que se dieron estas grabaciones -porque ya amenazó la ex de Téllez que hay más-, analizar las relaciones de los implicados, para darse cuenta que más allá de que sea cierto que esas palabras salieron de la boca de Luis Téllez y de la comprobada y confesa relación más que cercana entre el actual funcionario calderonista y la indignada dama, este hecho no va a pasar del escándalo mediático.
Un juez que revise seriamente esta historia simplemente no va a tener otra opción que tomar el expediente y tirarlo al cesto de la basura más cercano, por insostenible e intrascendente.
No así para los medios masivos de comunicación y su rápido proceso de asimilación y explotación de la información basura. También será materia de raja política para los partidos de oposición al gobierno federal, claro está.
El desempleo, la crisis económica, la debacle de nuestros energéticos, la delincuencia organizada, la mala reforma política, etcétera, etcétera. Todo pasa a un segundo plano ante esta suculenta historia de la que el pobre Téllez, es el que va a salir más que raspado. Pero en su casa, con su esposa.
De entrada no deja de resultar extraño esta animosidad y este ensañamiento de parte de prácticamente todos los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, contra el secretario de Comunicaciones y Transportes.
También no deja de ser digno de apuntarse, el hecho de que en esta cruzada antigubernamental –y con un tufo anti salinistas, bastante trasnochado- muchos medios impresos se hayan unido con tanta algarabía.
Basta echar un vistazo a la editorial de El Universal –desde hace unas semanas dirigido por Jorge Zepeda Paterson- y a la columna “Bajo Reserva” del pasado viernes 13 de febrero, para darse cuenta de los malabarismos éticos que se tiene que hacer para justificar esto “periodísticamente”.
¿Será todo esto casualidad?
El sector de las comunicaciones esta viviendo una serie de guerra de demandas por la cuestión de las concesiones, los monopolios, las negociaciones con el IFE y la nueva ley electoral, todo combinado nos da un cóctel en el que la posible salida de Téllez de la SCT, le puede dar dividendos a los monopolios televisivos.
En un sentido parecido parecería ir la súbita actitud pesimista del exitoso empresario mexicano, Carlos Slim, quien hasta hace unas semanas se mostraba optimista y positivo con la política anti crisis del gobierno de Calderón, pero a la que de pronto le halló los peores vaticinios.
Lo señala con claridad Jorge Fernández Menéndez en su columna del jueves en Excelsior (www.exonline.com), el problema de Slim es el Plan Fundamental de Interconexión anunciado por el gobierno federal, que permitirá que las empresas cableras puedan ofertar el llamado “triple play” (televisión, telefonía e Internet), en las mismas condiciones que Telmex, quien reclama su derecho de exclusividad (ya que controla más del 90% de las redes de conexión).
Antes Telmex llegó a un acuerdo con la cadena de medios electrónicos, MVS, para poder ofrecer su triple play, pero este no ha sido aprobado por las autoridades federales, quienes han dicho en voz de Carstens, estar empeñados en no seguir fomentando los monopolios.
Por cierto, la estación de radio en la que Carmen Aristegui dio a conocer la comprometedora conversación de Luis Téllez, pertenece a MVS.
¿Tendrá que ver esto en el escándalo desatado en contra del secretario de Comunicaciones y Transportes?
Yo creo que sí.
luisbenitez22@hotmail.com
Una vez más el ámbito entre lo privado y lo público se confunden, se trastocan y nos llevan a otro escándalo informativo que más que hacernos avanzar hacia una sociedad más transparente e informada, nos está convirtiendo en una sociedad más bien morbosa e ignorante. Como señalé la semana pasada, el síndrome “Ventaneando”, está influyendo en la cobertura periodística de la política.
Ahora toca el turno al secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, Luis Téllez Kuézler, quien dijo en una conversación de sobremesa, que “Carlos Salinas se robó la mitad de la cuenta secreta”. La conversación fue grabada “accidentalmente” en celular por una dama, quien tuvo una relación afectiva –y por lo que se intuye, bastante agitada- con el exfuncionario salinista.
Los elementos están ni mandados hacer para la estridencia mediática:
-Un funcionario público de primer nivel de un sector –las comunicaciones- que hoy vive tiempos complejos y llenos de controversias -¡casualmente!- con los propios medios.
-Una truculenta historia de desamor con el inigualable ingrediente del triángulo sentimental.
-Y un tercero en discordia, un antagónico no de esta historia de amor, pasión y poder, sino un villano favorito en toda la extensión de la palabra y en toda la extensión de la historia reciente de México: Carlos Salinas de Gortari.
¡Qué más se puede pedir!
La historia es más patética que política. Basta analizar las circunstancias, revisar los hechos en que se dieron estas grabaciones -porque ya amenazó la ex de Téllez que hay más-, analizar las relaciones de los implicados, para darse cuenta que más allá de que sea cierto que esas palabras salieron de la boca de Luis Téllez y de la comprobada y confesa relación más que cercana entre el actual funcionario calderonista y la indignada dama, este hecho no va a pasar del escándalo mediático.
Un juez que revise seriamente esta historia simplemente no va a tener otra opción que tomar el expediente y tirarlo al cesto de la basura más cercano, por insostenible e intrascendente.
No así para los medios masivos de comunicación y su rápido proceso de asimilación y explotación de la información basura. También será materia de raja política para los partidos de oposición al gobierno federal, claro está.
El desempleo, la crisis económica, la debacle de nuestros energéticos, la delincuencia organizada, la mala reforma política, etcétera, etcétera. Todo pasa a un segundo plano ante esta suculenta historia de la que el pobre Téllez, es el que va a salir más que raspado. Pero en su casa, con su esposa.
De entrada no deja de resultar extraño esta animosidad y este ensañamiento de parte de prácticamente todos los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, contra el secretario de Comunicaciones y Transportes.
También no deja de ser digno de apuntarse, el hecho de que en esta cruzada antigubernamental –y con un tufo anti salinistas, bastante trasnochado- muchos medios impresos se hayan unido con tanta algarabía.
Basta echar un vistazo a la editorial de El Universal –desde hace unas semanas dirigido por Jorge Zepeda Paterson- y a la columna “Bajo Reserva” del pasado viernes 13 de febrero, para darse cuenta de los malabarismos éticos que se tiene que hacer para justificar esto “periodísticamente”.
¿Será todo esto casualidad?
El sector de las comunicaciones esta viviendo una serie de guerra de demandas por la cuestión de las concesiones, los monopolios, las negociaciones con el IFE y la nueva ley electoral, todo combinado nos da un cóctel en el que la posible salida de Téllez de la SCT, le puede dar dividendos a los monopolios televisivos.
En un sentido parecido parecería ir la súbita actitud pesimista del exitoso empresario mexicano, Carlos Slim, quien hasta hace unas semanas se mostraba optimista y positivo con la política anti crisis del gobierno de Calderón, pero a la que de pronto le halló los peores vaticinios.
Lo señala con claridad Jorge Fernández Menéndez en su columna del jueves en Excelsior (www.exonline.com), el problema de Slim es el Plan Fundamental de Interconexión anunciado por el gobierno federal, que permitirá que las empresas cableras puedan ofertar el llamado “triple play” (televisión, telefonía e Internet), en las mismas condiciones que Telmex, quien reclama su derecho de exclusividad (ya que controla más del 90% de las redes de conexión).
Antes Telmex llegó a un acuerdo con la cadena de medios electrónicos, MVS, para poder ofrecer su triple play, pero este no ha sido aprobado por las autoridades federales, quienes han dicho en voz de Carstens, estar empeñados en no seguir fomentando los monopolios.
Por cierto, la estación de radio en la que Carmen Aristegui dio a conocer la comprometedora conversación de Luis Téllez, pertenece a MVS.
¿Tendrá que ver esto en el escándalo desatado en contra del secretario de Comunicaciones y Transportes?
Yo creo que sí.
luisbenitez22@hotmail.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
