José Luis Benítez Armas
Una vez más el ámbito entre lo privado y lo público se confunden, se trastocan y nos llevan a otro escándalo informativo que más que hacernos avanzar hacia una sociedad más transparente e informada, nos está convirtiendo en una sociedad más bien morbosa e ignorante. Como señalé la semana pasada, el síndrome “Ventaneando”, está influyendo en la cobertura periodística de la política.
Ahora toca el turno al secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, Luis Téllez Kuézler, quien dijo en una conversación de sobremesa, que “Carlos Salinas se robó la mitad de la cuenta secreta”. La conversación fue grabada “accidentalmente” en celular por una dama, quien tuvo una relación afectiva –y por lo que se intuye, bastante agitada- con el exfuncionario salinista.
Los elementos están ni mandados hacer para la estridencia mediática:
-Un funcionario público de primer nivel de un sector –las comunicaciones- que hoy vive tiempos complejos y llenos de controversias -¡casualmente!- con los propios medios.
-Una truculenta historia de desamor con el inigualable ingrediente del triángulo sentimental.
-Y un tercero en discordia, un antagónico no de esta historia de amor, pasión y poder, sino un villano favorito en toda la extensión de la palabra y en toda la extensión de la historia reciente de México: Carlos Salinas de Gortari.
¡Qué más se puede pedir!
La historia es más patética que política. Basta analizar las circunstancias, revisar los hechos en que se dieron estas grabaciones -porque ya amenazó la ex de Téllez que hay más-, analizar las relaciones de los implicados, para darse cuenta que más allá de que sea cierto que esas palabras salieron de la boca de Luis Téllez y de la comprobada y confesa relación más que cercana entre el actual funcionario calderonista y la indignada dama, este hecho no va a pasar del escándalo mediático.
Un juez que revise seriamente esta historia simplemente no va a tener otra opción que tomar el expediente y tirarlo al cesto de la basura más cercano, por insostenible e intrascendente.
No así para los medios masivos de comunicación y su rápido proceso de asimilación y explotación de la información basura. También será materia de raja política para los partidos de oposición al gobierno federal, claro está.
El desempleo, la crisis económica, la debacle de nuestros energéticos, la delincuencia organizada, la mala reforma política, etcétera, etcétera. Todo pasa a un segundo plano ante esta suculenta historia de la que el pobre Téllez, es el que va a salir más que raspado. Pero en su casa, con su esposa.
De entrada no deja de resultar extraño esta animosidad y este ensañamiento de parte de prácticamente todos los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, contra el secretario de Comunicaciones y Transportes.
También no deja de ser digno de apuntarse, el hecho de que en esta cruzada antigubernamental –y con un tufo anti salinistas, bastante trasnochado- muchos medios impresos se hayan unido con tanta algarabía.
Basta echar un vistazo a la editorial de El Universal –desde hace unas semanas dirigido por Jorge Zepeda Paterson- y a la columna “Bajo Reserva” del pasado viernes 13 de febrero, para darse cuenta de los malabarismos éticos que se tiene que hacer para justificar esto “periodísticamente”.
¿Será todo esto casualidad?
El sector de las comunicaciones esta viviendo una serie de guerra de demandas por la cuestión de las concesiones, los monopolios, las negociaciones con el IFE y la nueva ley electoral, todo combinado nos da un cóctel en el que la posible salida de Téllez de la SCT, le puede dar dividendos a los monopolios televisivos.
En un sentido parecido parecería ir la súbita actitud pesimista del exitoso empresario mexicano, Carlos Slim, quien hasta hace unas semanas se mostraba optimista y positivo con la política anti crisis del gobierno de Calderón, pero a la que de pronto le halló los peores vaticinios.
Lo señala con claridad Jorge Fernández Menéndez en su columna del jueves en Excelsior (www.exonline.com), el problema de Slim es el Plan Fundamental de Interconexión anunciado por el gobierno federal, que permitirá que las empresas cableras puedan ofertar el llamado “triple play” (televisión, telefonía e Internet), en las mismas condiciones que Telmex, quien reclama su derecho de exclusividad (ya que controla más del 90% de las redes de conexión).
Antes Telmex llegó a un acuerdo con la cadena de medios electrónicos, MVS, para poder ofrecer su triple play, pero este no ha sido aprobado por las autoridades federales, quienes han dicho en voz de Carstens, estar empeñados en no seguir fomentando los monopolios.
Por cierto, la estación de radio en la que Carmen Aristegui dio a conocer la comprometedora conversación de Luis Téllez, pertenece a MVS.
¿Tendrá que ver esto en el escándalo desatado en contra del secretario de Comunicaciones y Transportes?
Yo creo que sí.
luisbenitez22@hotmail.com
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