José Luis Benítez Armas
La sonada disputa interna priista de esta semana en el Congreso Local del estado de Puebla sobre las aprobadas reformas al Artículo 18 Constitucional referente a los Derechos de la Familia, que cerraría la puerta legal a la futura posibilidad de legislar en torno al derecho al aborto, a permitir la muerte asistida y las uniones legales de parejas del mismo sexo, desnuda la dicotomía (¿o indefinición?) ideológica del PRI.
Y es que basta echar un vistazo a la citada propuesta lanzada por la bancada priista para darnos cuenta de que refleja el pensamiento más conservador y pro clerical que pueda sobrevivir en el México del siglo XXI. Una propuesta digna del pensamiento cristero de los años veinte del siglo pasado, que si hubiera salido del conservador PAN poblano, se hubiese entendido, pero que haya surgido del tricolor es una muestra clara de que en el PRI, su auto definición como instituto político de perfil socialdemócrata, es nada más una etiqueta mercadológica, o de plano una vacilada.
Y más todavía. Tuvo que ser -no la reducida oposición de izquierda en el congreso poblano-, sino una legisladora del propio priismo, Rocío García Olmedo, quien alzó la voz y señaló el grave retroceso que significan esas reformas a la constitución local en materia de Derechos de Familia.
Así las cosas, retomo las preguntas mencionadas en este espacio la semana pasada. ¿Cuál PRI es el que va a resultar ganador en las próximas elecciones federales de julio? ¿El tricolor “socialdemócrata” y progresista que apuesta a una visión de futuro, que cree en el Estado Laico, en los derechos de la mujer y en la pluralidad social? ¿O el PRI conservador, mocho y amigo del clero que representa una visión conservadora y que quiere imponer su visión moral a la sociedad mexicana?
Una cosa queda clara, el Partido Revolucionario Institucional parece más que un instituto político con una ideología definida, con unos principios básicos y con una propuesta de país, parece una agencia de colocación de alto nivel.
Es decir, que lo que quiere es tener el poder por el poder mismo, para poner a sus distinguidos militantes en tan lujosos puestos que les permita pagar buenas cuotas partidistas.
Pero no porque tenga una visión del país qué proponer y qué construir. ¿O sí?
El affaire “Monsieur Sarkozy”
Luego del rasposo resultado de la visita del mandatario francés y su bellísima esposa, medio mundo periodístico se convirtió de súbito en experto en diplomacia y derecho internacional, y se escucharon y leyeron decenas de regaños al presidente Calderón y a los senadores, defensas a ultranza de la justicia mexicana, no menos halagos al distinguido visitante –y claro está, a su deslumbrante esposa- y hasta absoluciones fast track, a la sentenciada y peligrosa francesita, Florence Cassez, causante principal de tan feo revuelo.
Una cosa queda clara para quien esto escribe -que lejos estoy de conocer medianamente de temas de diplomacia o de derecho internacional, ¡qué va!, ni mucho menos-, el santo señor Nicolas Sarkozy hizo el viaje hasta México sólo para lucirse ante sus compatriotas que parecen ya no tenerlo en tan alta estima según sus recientes encuestas; para presumirnos la no tan serena belleza de su esposa Carla Bruni; y a decirnos a los mexicanos muy clarito que nuestro presidente, nuestros senadores y todo nuestro cuerpo diplomático entero, le pelan los dientes y que si ocupa la silla que alguna vez ocupó Napoleón, es por algo que nosotros pobres tercermundistas, nunca de los nuncas lograremos entender: que en las tierras galas “verbo mata carita”. ¡Vive le France!
luisbenitez22@hotmail.com
lunes, 23 de marzo de 2009
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