lunes, 23 de marzo de 2009

“Ventaneado” en la política

José Luis Benítez Armas

El periodismo de espectáculos en México en los últimos años –sobre todo el de la televisión- ha llegado a niveles de banalidad, estulticia y falta de ética, de verdad impresionantes.
Basta ver las barras dedicadas a esa información para darnos cuenta de la rapacidad del medio, para buscar a como dé lugar el favor del cliente-espectador a costa de lo que sea. “Ventaneado” de Paty Chapoy sin duda es escuela y emblema de este tipo “periodismo”.
El argumento fácil para defender esta explotación del morbo y el chisme de vecindad, es que es lo que “el pueblo quiere ver”, “lo que vende”.

Lo peor de todo es que con varias y valiosísimas excepciones –La Jornada nacional, por ejemplo y algunas páginas de El Universal o Reforma-, la prensa escrita se ha contaminado de este estilo superficial y morboso de informar sobre los espectáculos y muchas de las páginas que otrora ofrecían reseñas de obras o conciertos, entrevistas con actores sobre la complejidad de un monólogo en el escenario, o que exaltaban el ojo del fotógrafo de un filme y demás, se han visto llenas ya de estas muestras patéticas de información basura, llena de chismes y voyeurismo, disfrazada de interés público y parapetada detrás del derecho a la libertad de prensa.

Que si tal actor es papá de tal niño, que si tal actriz enseñó los calzones o las “bubis” en una fiesta, si la hija del novio de la prima del actor de moda es drogadicta, si a tal músico le dio diarrea en el escenario o fuera de el, que si este o aquella celebridad reconocen a ese hijo que tuvo en no sabemos qué circunstancias, que si ese cantante otoñal se peleó con su ex y sus hijos, o que el mismo cantante otoñal padece disfunción eréctil, y demás perlas “informativas” de esa calaña, son las que llenan hasta la náusea los espacios de ese periodismo estéril y morboso.

Pero aún peor que esto, es que este periodismo superficial y vano, también ha contaminado en menor o mayor medida, al periodismo político.

En ese sentido, manejó mucha de la información de su vida personal el expresidente Vicente Fox, durante su sexenio.

El guanajuatense, listo para gobernar con las encuestas y los medios, se aprovechó de su pegue con las “seños” (un viejo güerote, grandote, bigotón y bonachón, casi-casi un Pedro Infante descolorido) y de este afán por enterarse de las vidas privadas e íntimas de los personajes públicos, para que durante su sexenio la prensa interesada en explotar este tipo de “periodismo” le anduvieran como moscas, alrededor de él y su “pareja presidencial”, Marta Sahagún.

El romance disque soterrado con su “directora de comunicación social”, su boda el 2 de julio de 2001, su besito en el Vaticano y demás, fueron parte de esa estrategia para darle a los medios y al pueblo “lo que quiere ver”.

(Ahora Enrique Peña Nieto y en menor medida, Marcelo Ebrard, le siguen el ejemplo y también ya están prestos para ponerse bajo el reflector de los medios, y lanzarse al escenario, en busca del máximo tesoro: la presidencia de la república).

Pero hoy Vicente Fox --muy a su pesar--, sigue dando nota y siendo ya fuera de la silla presidencial, objeto de esta acuciosa indagación “periodística”.

Los medios de comunicación ya le sacaron a la luz pública que según el Vaticano es un “enfermo mental”; que no cumplió –o por lo menos está en entredicho—todos sus deberes maritales con Martita, que protegió a sus entenados en sus turbios negocios, que tiene un ranchito bien lujoso que presume sin rubor, entre otras cosas.

Y por si eso fuera poco, fiel a su clara incontinencia verbal no para de soltar tonterías, como esa de que dejaba encargado “el changarro” y se iba a apoyar las campañas de su partido.
Pero es todavía peor que decenas de políticos, medios y periodistas le sigan el juego mediático al ex mandatario y le dediquen horas y horas-líneas y líneas, a criticarlo y censurar sus dichos.

No se dan cuenta que nada más le hacen el caldo gordo.

Dejen a Chente y su boca floja, mejor hay que pensar y analizar cosas de verdad importantes para el país.

Es la banalización de la información política. Es decir, gastar el tiempo en la información tipo “ventaneando” y perderse de lo de verdad sustancial.

luisbenitez22@hotmail.com

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